Sobre Nosotros

Todo empezó con Sasha, nuestra labradora.

Buscábamos un collar que estuviera a la altura de ella y no lo encontramos. Así nació Amahú: de una búsqueda que terminó en un taller.

Lo hicimos para ella. Hoy lo hacemos para otras familias.

Cuarenta años de oficio

No empezamos de cero. Amahú nació dentro de una fábrica de cuero en Bogotá con cuarenta años haciendo marroquinería fina. Las mismas mesas, los mismos artesanos, el mismo cuero.

Hecho pieza por pieza

Cada collar, cada pechera y cada correa empieza con una piel escogida a mano. Se corta, se cose y se termina una por una. No hay producción en serie: hay oficio.

Cuidado de por vida

El cuero necesita cuidado. Por eso cada pieza incluye mantenimiento gratuito de por vida, en el mismo taller donde fue hecha. Lo que hacemos no se reemplaza: se cuida.

Donde el amor deja huella